Traumatismos

Los traumatismos dentarios son muy frecuentes en los niños, especialmente en la región de los incisivos superiores. Pueden provocar fracturas, incluso la pérdida prematura del diente.

En los casos en los que es posible, se debe restaura el diente para mantenerlo en boca el tiempo necesario; si no es posible restaurar el diente puede que haya que realizar la extracción del diente afectado. Si hay que extraerlo es recomendable colocar en su lugar un mantenedor de espacio o prótesis dental infantil ya que de esta manera estamos previniendo posibles problemas estéticos, de deglución, fonación y maloclusiones.

 

¿Qué hacer si un diente se rompe?

  1. Si un diente se rompe:
  2. Busque el trozo de diente roto
  3. Consérvelo metiéndolo en leche fría o suero
  4. El pedazo puede ser pegado
  5. Para que ésto sea posible debe acudir inmediatamente al dentista.

 

¿Qué hacer si un diente salta de la boca?

  1. No pierda la calma!! Si busca el diente sin perder tiempo, puede salvarlo
  2. Tome el diente por la corona sin tocar la raíz
  3. Lávelo bajo un chorro de agua, asegúrese de poner antes el tapón
  4. Intente colocar el diente en el lugar de donde salió. Si no es posible debe introducirlo en un vaso de leche fría
  5. Si el accidente sucede en la calle, busque el diente e introdúzcalo en la boca entre los molares y la mejilla
  6. Acuda al dentista con el diete inmediatamente (antes de una hora)

 

 

Pronóstico y tratamiento

La mayoría de los traumatismos de los dientes permanentes pueden ser tratados con éxito, pero hay que insistir en que la rapidez con que se lleve a cabo el tratamiento de urgencia es fundamental para prevenir la aparición de complicaciones.

Después de la fase inicial de tratamiento hay que dar paso a un período de observación. El intervalo de tiempo entre las sucesivas revisiones dependerá de la gravedad del trauma, pero la siguiente pauta puede servir como guía: a la semana, a las tres semanas, a los tres meses, a los seis meses, a los doce meses y una vez al año durante cuatro o cinco años más. Igualmente deben ser observados durante un período de tiempo no inferior a un año aquellos traumas en los que no existan signos clínicos ni radiográficos de lesión.